El domingo pasado estuvimos reforestando en el acceso a Playa 72, junto con Consciencia Viva y otras personas de la ciudad. Había gente de aquí de toda la vida y gente que llegó hace seis meses. Mexicanos de varios estados, extranjeros de varios países. Todos con una pala.

Nos quedamos pensando en eso durante el resto del día, y de ahí sale este texto.

Playa 72 la cuida la gente que la usa

Playa 72 es la playa pet friendly de Playa del Carmen, la única de la ciudad. Ahí van los perros a correr y a meterse al agua, y ahí va su gente.

Lo que no siempre se sabe es que ese espacio se mantiene en buena medida por esfuerzo de la comunidad. No aparece un equipo institucional a sembrar árboles un domingo: aparecen vecinos, colectivos y voluntarios que se organizan por redes y se presentan.

Playa 72 forma parte de una franja de selva y manglar que la gente de aquí llama el Último Pulmón Verde de Playa del Carmen, por el rumbo de la colonia Luis Donaldo Colosio. Vecinos y organizaciones civiles trabajan para que se le reconozca como Área Natural Protegida. Es un proceso largo, sostenido por firmas, jornadas y presencia.

Lo mencionamos porque cuenta bien cómo funciona esta ciudad: las cosas que valen la pena aquí las sostiene la comunidad.

Playa del Carmen es una ciudad de gente que llegó

Es una de las cosas que más nos gusta de vivir aquí, y de las que menos se cuentan.

Playa del Carmen está hecha de personas que vinieron de otro lado. Mexicanos de Chiapas, de Tabasco, de Yucatán, de la Ciudad de México, del norte. Y una comunidad internacional considerable: argentinos, italianos, franceses, colombianos, canadienses, estadounidenses, venezolanos.

Eso hace que sea inusualmente fácil integrarse. Casi nadie es de aquí desde siempre, así que casi nadie te trata como recién llegado. Las conversaciones empiezan solas, porque todos, en algún momento, fueron los nuevos.

También significa que la ciudad se construye entre todos, en el sentido literal: quien organiza la reforestación, quien pone el puesto en el mercado, quien administra tu edificio, quien enseña en la escuela de tus hijos. Todos llegaron de algún lugar y decidieron quedarse.

Vivir Playa del Carmen es más que tener una propiedad aquí

Nos dedicamos a esto y lo decimos con todas sus letras: comprar un departamento en Playa del Carmen es una cosa, y vivir Playa del Carmen es otra. Lo bueno es que la segunda está al alcance de cualquiera que se acerque.

Hay quien tiene una propiedad preciosa y conoce el trayecto de su casa a la Quinta Avenida y poco más. A los dos años se va, con la impresión de que la ciudad era otra cosa.

Y pasa lo contrario: gente que llegó a rentar un estudio pequeño y a los seis meses tiene con quién desayunar los domingos, sabe a qué hora abre el mercado bueno y ya la saludan en la tortillería.

La diferencia está en el acercamiento, no en los metros cuadrados.

Cómo acercarse, en concreto

No hay una fórmula, pero hay cosas que hemos visto funcionar:

Preséntate a las jornadas. Reforestaciones, limpiezas de playa, colectas. Se convocan por redes y no hace falta pertenecer a nada: llegas, ayudas, conoces gente. Es la forma más rápida de dejar de ser un desconocido.

Compra donde compran los vecinos. Los mercados, las fondas, la tortillería de la esquina. Además de costar bastante menos que la zona turística, es donde ocurren las conversaciones.

Aprende español, aunque sea poco. Se puede vivir aquí sin hablarlo, mucha gente lo hace. Pero la ciudad se abre de otra manera cuando puedes conversar con el frutero, con el administrador de tu edificio, con tu vecino. La diferencia entre habitar un lugar y visitarlo largamente pasa bastante por ahí.

Ve a tu asamblea de condóminos. Suena a trámite aburrido y es donde conoces a la gente con la que compartes techo, y donde te enteras de lo que va a pasar en tu edificio antes de que pase.

Saluda. Parece poco y pesa mucho. En esta ciudad se saluda: al entrar a un local, al cruzarte con alguien en el elevador, al llegar a la playa. Quien saluda deja de ser un extraño en pocas semanas.

Por eso trabajamos como trabajamos

Cuando alguien nos escribe buscando dónde vivir, la primera conversación no es sobre presupuesto. Es sobre cómo quiere vivir: si va a caminar al trabajo, si trae mascota, si le importa tener vecinos con los que hablar, si quiere estar cerca del mar o cerca de la escuela.

Nos importa porque trabajamos con gente que se ve aquí a largo plazo. Y a largo plazo, lo que sostiene a alguien en una ciudad es la gente que conoció en ella.

Si estás pensando en mudarte a Playa del Carmen y quieres platicarlo con alguien que vive aquí, escríbenos. Y si de plano quieres empezar por lo otro, pregunta cuándo es la próxima jornada en Playa 72. Se llega con ropa que se pueda ensuciar y ganas de conocer a alguien.


Información de carácter general e informativo. El estado de los procesos de declaratoria y la normativa aplicable pueden cambiar: verifica siempre la información vigente ante las autoridades competentes. Medidas, cuotas y condiciones de las propiedades son aproximadas y están sujetas a validación documental.